Fregando a las doce
Martes a las doce de la noche, y aquí estoy “como una guilipollas, madre…”, dirían en su canción Joaquín Sabina, Javier Krahe y Alberto Pérez, fregando como una gilipollas la cocina con lejía. No podía dejar el jodido suelo lleno de porquería, ¿Pero a quién le importa tanto el jodido suelo para que yo ande con la fregona dale que te pego en lugar de roncar en la cama? Pues en realidad solo a mí. Esto es lo triste, no lo puedo evitar soy una histérica. A los demás lo mismo les da que haya manchurrones en el suelo y que se te peguen las suelas de los zapatos al andar. ¡Pero a mí el jodido suelo no me deja dormir! Broche de oro para un Martes cansado, cansado. De nuevo he comenzado la semana matándome para conciliar todas mis vidas, y por supuesto he perdido la cabeza en el intento. Empecé mal el Lunes arrastrando por los metros de Madrid el cansancio del fin de semana intenso en el campeonato del niño, había disfrutado como madre del jugador y no me había perdido...