47.- La boda en Almería.
Una de la mañana de la última noche en el hotel. Estoy en el balcón viendo las luces en la piscina, escuchando las olas, mirando las ventanas de las otras casitas en miniatura que forman el hotel de estilo pueblecito encalado andaluz. Y yo voy despidiéndome tristemente de la cálida noche en Almería. ¡Qué pena! Qué rápido pasa lo bueno, pienso en esta frase que me ha repetido apenado mi suegro un montón de veces hoy día en que se volvía para los Madriles. Ha pasado esta semana en un suspiro, pero cómo la hemos disfrutado.El reencuentro de la gran familia, la boda, y luego compartir el hotel con los abuelos. ¡Que buenas son las vacaciones en un hotel! La emoción profunda y secreta que siento al llegar a la habitación y tener las camas hechas, t odo limpio y ordenado. ¡Qué paz no pensar en desayunos y comidas! ¡Qué relax tirarse en la hamaca en la piscina a dejar pasar la tarde! Que gozada estar juntos pero no revueltos, compartir buenos ratos y al final cada ...