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21.- Cerrando puertas

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Viernes de puente, pero yo he currado.   Irse a trabajar dejando a todos durmiendo por un lado joroba un poco, por lo del madrugón mientras los demás duermen a pierna suelta, pero por otro libera bastante.   Dejo a los niños con el papi que tendrá que inventar algo para entretenerles mientras fuera hace un tiempo de perros. Tendrá que prepararles el desayuno, lidiar con ellos para que hagan sus camas, se laven los dientes, se vistan, terminen sus déberes y no se enganchen con la tele o las maquinitas. Luego tendrá que hacer la comida, poner la mesa, recoger… Y mientras tanto yo estaré en la oficina, tan tranquila porque mis jefes se habrán ido de puente y encima seguro que los cuatro gatos que estamos nos daremos un buen homenaje para consolarnos tomando un estupendo desayuno de café y tostadas de tomate con jamón en Quevedo.   ¡Hoy es uno de esos días en que me encanta ir a trabajar! Llego a casa a las siete y media de la tarde y se han ido todos con el pa...

20.- Una noche de lujo

Hoy estoy preocupada, tengo cierta incomodidad en el estómago. No me quiero ilusionar porque sé que las cosas forzadas a mí nunca me funcionan. Pero hoy podríamos tener un plan tan prometedor, un plan de lujo, por lo  que prefiero no pensarlo demasiado. Resulta que nos tocó la suite presidencial   en un hotel de Madrid y vamos a ir esta noche. Por lo visto es una suite carísima, que tiene un yacuzzi con vistas a todo Madrid. Parece que es una habitación con   todo el lujo del mundo. Esto fue en la fiesta de nuestro treinta y nueve cumpleaños. Fuimos con nuestros mejores amigos de acá y allá. Porque de las personas que voy conociendo   durante muchos años, como pueden ser los compañeros de trabajo, los amigos de la universidad, los del cole, los vecinos…, finalmente hay uno o a lo sumo dos de cada grupo que se convierte en un tesoro para mí:  Un amigo para toda la vida. Siempre hay algo que me gusta especialmente de alguien, y me hace sentir muy bien. N...

19.- A patinar con los niños

Lamentablemente cada dos o tres meses me olvido de mis propias capacidades y deseo ser una mama guay, y como me ha pasado hoy me meto en un embolao totalmente convencida de que puedo estar a la altura y seguir el ritmo de los niños. Y es que nunca me ha gustado nada sentirme limitada por ser mama, pero ahora me toca sentirme limitada por la edad y la falta de entrenamiento. Antes con menos años, mi cuerpo podía responder cuando le metía en estos líos como el de hoy. Ahora con casi cuarenta el pobre hace lo que puede... Pero es que le pongo en grandes aprietos, sin estar en   forma quiero que me patine sobre hielo cual una de esas rusas olímpicas que salen por la tele. Así que esta mañana me he ido en mi corsita con los niños y mi tomtom. La verdad es que este chisme se ha convertido en el mejor amigo de las chicas despistadas que no saben donde está el norte ni el sur, o sea de mi… Me encanta su voz cuando me dice "dentro de 200 metros gire a la izquierda", y sin tener ...

18.-Una de terror: Tarde de dentista

Esta tarde tengo dentista, lo odio, lo odio, lo odio. Odio el dentista muchísimo y es que me da tanto terror. Todos los años me pasa igual, retraso inconscientemente la revisión. Me invento mil y una escusas: “Este mes voy mal de pelas”, “estas semanas no tengo niñeros”, “estoy teniendo mucho curro”, “tenemos exámenes de los niños”, “no me encuentro de humor”… Y así van pasando semanas y semanas, y pasan meses y meses y también pasan las estaciones… y yo contino encontrando miles de motivos para retrasar la revisión del dentista. Hasta que por supuesto un día, “¡Ayyyyy!”, me empieza a doler una muela un montón. Y como he tardado tanto en ir a visitar al dentista es demasiado tarde y no hay más remedio que hacer endodoncia, reconstrucción y funda: Ahora si que me he quedado fatal de dinero. Y esta vez lamentablemente para mi bolsillo no es una escusa. Pero del dentista el dinero es lo que menos me preocupa, en realidad me aterra el chisme ese que perfora la muela y hace un ruido ho...

17.-Una hora para mi misma: ¡Zumba!

Ummmm, es sábado y no quiero despertarme... - ¡Mama!, ¡mama!, ¡es de día! ¿Abro la persiana? -NOOOOO! -¡Mama!, despierta, ¡Mamaaaaaaaa! - Ayyyy, dejarme dormir, porfa...- Les suplico con voz quejambrosa. -Mama, venga, venga, venga, ¡despierta! ¡Vamos a jugar! No quiero abrir los ojos, me duele todo, y qué mal me siento... -¡Dejarme en paz! - Y me tapo la cabeza con la almohada. Pero estos dos bichos no paran de saltar, pegarse, jugar y gritar sobre mi cama, y por supuesto encima de mí cuerpo... -¡Irosssssssssss!, ¡quiero dormir! Necesito dormir, porfaaaaaa...- les digo ya lloriqueando -¡Venga mama!, ¡Arriba!, ¡Arriba! -¡Vale! Me levanto echando humo por las orejas. Pero ¡¡Ay!!, ¡Mi espalda! Joooo, ¿Qué me pasa? me duele muchísimo el cuello, los brazos, los gemelos, algo por la tripa, un músculo que no conocía.... Ahhhhh, ¿Pero qué..?   Ayyyy, ya caigo… ¡¡son agujetas!! Pues si haber encontrado una hora para mí los viernes   me va a sentar así de mal el sábado, ...

16.- Sábado de pintura

Estamos tan a gusto, no suena el despertador y no tiene porqué. ¡Hoy es sábado! ¡Qué bien no ir a currar! Aún estoy en la cama y entra luz por la ventana, ¡Que maravilla! ¡De día aún durmiendo! ¡Que bien se está en la cama mullidita los sábados! Entonces oigo unos piececitos y mi niña entra en la cama,  luego escuchamos otros y entra Iván, y por fin hasta el gato viene con nosotros. Él también es uno más de la familia y no se quiere perder la fiesta. Ya estamos todos en la cama... ¡Que maravilla! Qué gusto toda mi familia reunida, relajada y contenta. Pasamos la mañana jugando con los niños, haciéndonos cosquillas, contándonos secretos y sobre todo sintiéndonos muy, muy, muy felices, y queriendonos todos muchos. Esto me trae recuerdos de cuando yo misma de pequeña con mi hermano iba de puntillas a la cama de mis padres los Domingos por la mañana. Eran los mejores momentos de la semana y me sentía la niña más afortunada del mundo. Yo le decía mi madre c...

15.- Escapada a Gijón

Estaba tan decaída, cada día me pesaba más y me sentía tan mal, tan inútil y metepatas. La lluvia me tenía el alma mojada y encogida y la rutina completamente agotada. Entonces Raúl tiró de mí y me sacó del abatimiento. -Nos vamos de puente a Gijón En realidad no me veía con fuerzas, pero lo organizó todo y yo me dejé llevar. Así que el jueves estábamos toda la familia montada en el coche camino a Asturias. Nada más salir de Madrid se me alegro el corazón, me sentí liberada dejando atrás todas mis preocupaciones y los negros nubarrones que me habían agobiado estos últimos días. Sorprendentemente hacia el norte resplandecía mucho más el sol. Soy muy feliz con los viajes. Los disfruto muchísimo. Me encanta ir de copiloto . Mirando el paisaje, las montañas, los sembrados de cereales, los campos de vides, todo pasar ante mis ojos. Me encanta el cielo infinito y las formas caprichosas de las nubes. En esos momentos me siento tan insignificante que comprendo lo ridículo de mis preo...