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48.- Casamos al niño

Bueno, parece que ya hemos casado al niño… ¡Quién lo iba a decir!   El chiquitín de la familia ya casado, claro que el chiquitín ya tiene treinta y tantos, pero para nosotros continúa siendo el pequeñín de la familia. El soltero de oro, el crack de las pistas de baile, con ese movimiento de cuerpo inimitable que atrae todas las atenciones, sobre todo el de las féminas. El más amigo de sus amigos, el más simpático de todos, el alma de las fiestas. Mi cuñado ha sido cazado, el partido perfecto por simpático, trabajador y buena persona, pero sobre todo por tener un corazón enorme. Cuando conocí a la actual señora de Gutiérrez, como buena cuñada que soy y atendiendo a mi instinto de protección del benjamín de la familia, la analice desde la distancia de arriba abajo. “Ummmmmm…. , a ver cómo es esta que quiere cazar al niño”, me dije concentrando mi atención exclusivamente en ella.   Y también por mi condición de mujer, desde las sombras me pase la noche anotando menta...

47.- La boda en Almería.

Una de la mañana de la última noche en el hotel. Estoy en el balcón viendo las luces en la piscina, escuchando las olas, mirando las ventanas de las otras casitas en miniatura que forman el hotel de estilo pueblecito encalado andaluz. Y yo voy despidiéndome tristemente de la cálida noche en Almería. ¡Qué pena! Qué rápido pasa lo bueno, pienso en esta frase que   me ha repetido apenado mi suegro un montón de veces hoy  día en que se volvía para los Madriles. Ha pasado esta semana en un suspiro, pero cómo la hemos disfrutado.El reencuentro de la gran familia, la boda, y luego compartir el hotel con los abuelos. ¡Que buenas son las vacaciones en un hotel! La emoción profunda y secreta que siento al llegar a la habitación y tener las camas hechas,   t odo limpio y ordenado. ¡Qué paz no pensar en desayunos y comidas! ¡Qué relax tirarse en la hamaca en la piscina a dejar pasar la tarde! Que gozada estar juntos pero no revueltos, compartir buenos ratos y al final cada ...

46.-Ahi te quedas Madrid. ¡Me voy a la playita!

Suena despertador, 8:30. ¡ Dios mío tengo que hacer miles de cosas! Las voy a repasar porque siempre me dejo algo, a ver a ver..., cierro los ojos en la cama y   repaso mentalmente;hacer  las camas, recoger el salón, limpiar la cocina, barrer, limpiar los baños y echar lejía en el water para que no huela mal, la nevera, tengo que vaciarla y limpiarla, una última lavadora porque los pijamas están sucios de helado de chocolate, fregar el suelo de la cocina que está otra vez hecho un asco…, no me puedo ir dejando la casa empantanada…, sigamos;   llevar   las llaves a mi vecina, encima si viene a regar las planta y lo ve todo hecho un cristo que va a pensar…, ¡hay que irse  de vacaciones dejando la casa apañadita !. Ay, m e despisté, a ver por dónde iba, ah sí, las llaves para que venga a regar, el gato lo tengo que llevar a mi hermano, llevar los libros de texto de Iván a casa de mis suegros, pasarme a por la chaqueta que perdí y después de andar una semana...

Soñando en el metro

Otra vez de nuevo esperando en el andén a que llegue el metro. Llegó el tan esperado calor, y estamos tan felices, o al menos yo lo estoy salvo el ratito de metro; sobre todo cuando te toca el hueco debajo de la axila cantarina de un tipo algo barrigón y sudoroso…¡puag! ¡Prefiero el frío!¡ prefiero el frío! - grito en mi cerebro, mientras me trago el aroma embriagador de mi compañero de viaje. Al menos las ocho capas de jerseys y el abrigo te salva del impúdico y asqueroso contacto sudoroso y maloliente del metro. Y es que a veces… ¡qué mal huelen los vagones! Entras y te pega una bofetada de olores varios inverosímiles que me impulsan a salir corriendo o a desmayarme. Pero como llego tarde y una es muy práctica, pues con concentración mental logro recomponerme, e intentando aguantar lo máximo la respiración, resisto como una heroína en el vagón hasta que llega mi parada. Eso es lo que nos toca a la empobrecida y casi desaparecida clase media; taparnos la nariz y agua...

Estoy fuera

-Eh, compi, ¿Un café? Son las 11:00 la tripa me ruge, es nuestra rutina, a esta hora hay que tomarse un café y zamparse un par de barritas de tomate. Estos desayunos nos saben a despedida, nos vamos de nuestro querido Jordán, nos reubican a todos del centro a una zona industrial.   Esta vez nos vamos los dos,  mi compi y yo, y me llevo pegada a las suelas  la sensación de final de una etapa , a la entrañable placita de Olavide donde tan buenos ratos hemos pasado.   Allí hemos celebrado llegadas, despedidas, navidades, san continúos… Cualquier acontecimiento siempre fue una escusa perfecta para terminar después del trabajo en Olavide tomando unas cervecitas. Nos pedimos el desayuno, pero hoy está mi compi muy serio, ¿será por la mudanza? Me tomo mi cafe con sacarina, por fin comencé la dieta y le arreo un bocado a mi barrita, eso si con poco aceite. Mi compi mira triste su tostada sin animarse a atacarla y me dice: -Estoy fuera- Me dice arrastrando las palabr...

Fregando a las doce

Martes a las doce de la noche, y aquí estoy “como una guilipollas, madre…”, dirían en su canción Joaquín Sabina, Javier Krahe y Alberto Pérez, fregando como una gilipollas la cocina con lejía.   No podía dejar el jodido suelo lleno de porquería, ¿Pero a quién le importa tanto el jodido suelo para que yo ande con la fregona dale que te pego en lugar de roncar en la cama? Pues en realidad solo a mí. Esto es lo triste, no lo puedo evitar soy una histérica. A los demás lo mismo les da que haya manchurrones en el suelo y que se te peguen las suelas de los zapatos al andar. ¡Pero a mí el jodido suelo no me deja dormir! Broche de oro para un Martes cansado, cansado. De nuevo he comenzado la semana   matándome para conciliar todas mis vidas, y por supuesto he perdido la cabeza en el intento. Empecé mal el Lunes arrastrando por los metros de Madrid el cansancio del   fin de semana intenso en el campeonato del niño, había disfrutado como madre del jugador y no me había perdido...

Sábado de rugby

No sé si sabéis que soy la señora esposa del entrenador de los benjamines del Club de Rugby Canoe, y también la madre de uno de los esforzados jugadores. Pero a pesar de mi título conyugal y de la emoción que siento cuando mi hijo ensaya o placa, haciendo morder el suelo a su rival, no   he sido capaz de aprenderme las reglas del juego, ni apreciar completamente las sutilezas jugadas y mucho menos entender cuál es el motivo de que el señor arbitro pite la mayoría de las faltas. Aunque por mi ignorancia y falta de talento para apreciar estas cosas y no ver la riqueza de los movimientos, la belleza de los placajes, la armonía de las aperturas por ala y las entradas por banda, la valentía y el coraje de los ruck, a pesar de todo disfruto en los partidos como una enana. Para mi este deporte básicamente consiste en que uno coge el balón y debe pelear a muerte para llevarlo al otro lado y ensayar, tan sencillo y tan complicado como eso.  Y para conseguir ...