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59.- Me siento así como triste

Nos han confirmado los rumores que tan intranquilos nos tenían a todos: Se para el único proyecto decente que nos quedaba y que nos mantenía a flote. Nos ha reunido nuestro jefe esta mañana y nos lo ha contado a todo el grupo. Confirmado, y viene de una fuente oficial, esto ya no es una rumor, es un hecho consumado. Nos hemos quedado un poco chafados y bastante calladitos. Hasta que Chemón ha roto el silencio triste que nos envolvía: - Joe tío..., qué fuerte, ¿no? - Vaya plan. - Contesta aún incredulo Pedrito. - Vaya, sin esto parece que ya no nos queda mucho por hacer. - observo yo. - Quizás alguna miajita que alguien no quiera... - Dice Lucía resistiendose a la realidad. - No sé, quizás no sea para tanto... - Espera Pedrito. - Quizás mañana cambien de idea, una vez más... En fin creo que ya no merece la pena que esté rompiéndome la cabeza con el problema del proyecto que nos traísmos entre manos, así que literalmente tiro mi boli, cierro mi portátil y me voy triste para ca...

58.- Una de manualidades

Querido diario tras varios meses abandonado por fin te vuelvo a escribir. Muchas veces he tenido ganas de hacerlo y por la calle iba pensando que este acontecimiento se merecía unas palabrejas y como las podría escribir, pero no lograba sacar tiempo para plasmar las frases que imaginaba porque los momentos de paz y tranquilidad en casa, los momentos para profundizar en mi persona, esos momentos que dedicaba a la escritura, los he empleado en realizar todo tipo de complejas manualidades para el mercadillo del viaje de fin de curso de mi hijo. Vamos, que he echado horas y horas en esto de la artesanía casera haciendo collares de cuentas de madera, pulseras de nudos de macramé (que por cierto, me quedan como un poco churras), colgantes de plastilina, broches de alfileres, anillos de alambre, diademas de cremalleras, coleteros, horquillitas, medallitas, imanes, lazos, muñequitas... Y es que escribir mis tonterías me gusta, pero tirarme toda la noche creando figuritas de fimo para pega...

57.- La familia

-Mama, que riquísimo el cocido. Jo, no sé como lo hace pero le queda muchísimo más bueno que el que yo hago. Y eso que ella ya no le echa nada que engorde ni que de colesterol. Ni chorizo, ni morcilla, ni tocino, ni na de na. Verduritas y pollo. Eso sí, pollo, ric, rico del pueblo. -¿Cómo logras que el caldito sea tan espesito y blanquito? Qué pena que conmigo se pierda el buen guisar de las mujeres de mi familia. Mi abuela también cocinaba de maravilla. Me acuerdo de sus tortillas, su arrocito y los calamares rellenos, mi comida preferida que me preparaba los domingos cuando la visitábamos.La recuerdo en la cocina con su mandil, pochando cebolla a fuego lento o quemando los pelos de la gallina. Yo en la vida he hecho calamares. No me veo en tal embolao. Si dar la vuelta a la tortilla me da pavor, y el arroz solo se hacerlo blanco. Una vez intenté hacerlo con pollo y costillas y sentí lastima de mi familia, porque estaba completamente insulso y echo un pegote. Los pobres no me q...

56.- Ojalá tuviera el dinero

De nuevo después de 29 años he visto por la tele el autobús de la guardia civil destrozado en la plaza de la República Dominicana, y después de 25 años me ha dado un vuelco al corazón. Me ha pillado por sorpresa la brutalidad del recuerdo y de forma inesperada he revivido cómo me sentí cuando lo vi por primera vez a mis 11 años. Recuerdo como de niña me impactaron esos hierros retorcidos que salían en la tele de lo que quedaba del autobús, y el saber que allí había ido personas sentadas. Sin buscarlo, ni quererlo, me ha invadido como me sentía cuando era una niña que vivía en una colonia militar y lloraba todas las noches al dormirme porque pensaba que me pondrían una bomba bajo mi cama y todo saltaría por los aires. Yo era una niña que no le tenía miedo a los monstruos porque le tenía miedo a ETA. A esa ETA encapuchada con una serpiente mortal y venenosa que hacía volar las casa cuarteles llenas de niños. En una fracción de segundo he vuelto a revivir mi desesperación cuando volví...

55.-Fiesta Ochentera

¡Qué ilusión! ¡Estoy súper emocionada! Por fin, tras muchísimo tiempo alguien nos invita a una fiesta que mola. Una súper fiesta de los años ochenta. ¡En un ático! Rock y alcohol viendo las estrellas… Bueno, bueno, en realidad rock... en los ochenta había mucho pop, y muchos que cantaban en falsete. Una fiesta con gente más joven que nosotros, más moderna, más guapa, más enrollada, más de todo… Vamos, como debimos ser nosotros hace muuucho, muuuucho tiempo, cuando nos relacionábamos, salíamos todas las semanas, teníamos amigos que no eran padres de otros niños y hablábamos de cosas distintas a los deberes del cole. Antes de que llegaran los cumpleaños infantiles, los parques de bolas, las horas muertas en los columpios y esperando a que terminen las puñeteras extraescolares. Antes… En aquellos tiempos en los que aún no era la "madre de", cuando era sólo Susana… Para esta fiesta mis cuñados que molan un montón se han acordado de nosotros. ¡Es la caña! Y nos han invitado a...

53.- Quiero ser como las Femen y enseñar las tetas con una corona de flores

7:00. “El ministro de Hacienda , Cristóbal Montoro , mantiene que en España "los salarios no están bajando. Él considera que lo que está produciéndose es una "moderación de las subidas". Así lo ha manifestado ante el pleno del Congreso ante la atónita mirada de los diputados de la oposición y en respuesta a la pregunta que le ha dirigido el líder de Izquierda Unida, Cayo Lara ” -Joder…   ¡Que cabrón!. Así que cobrar un 7% menos es moderando. ¡Claro! Seguro que su salario continúa tan alto como siempre. – Pienso mientras abro los ojos cabreada y me despejo del maravilloso sueño   que tenía hasta que me despertó el jodido Montoro. -Debería poner música en lugar de noticias, pero me perdería el estado del tráfico. – Pienso para mí mientras me arrastro por el pasillo a por mí café reanimador. -Lo triste es que estos señores ya pueden decir misa que yo ya no me creo nada – Medito mientras me lavo la cara y los dientes. – Por ejemplo ya nadie se cree eso de que estamo...

53.-Gracias doctora

Doce y media, y estoy flipando mientras escucho la conversación por teléfono de la doctora de cabecera. He estado esperando una hora y media a ser atendida, pero no puedo negar que he estado muy entretenida. Lo de ir al médico es como viajar por el mundo; he compartido sala de espera con algunos abuelillos, pero sobre todo con todo tipo de señores de todas las nacionalidades del mundo: Los hay asiaticos, africanos, sudamericanos... Me calló muy bien la negrita que se sentó a mi lado porque no paro de explicarme cómo funciona esto de los médicos de cabecera; qué doctor atiende rápido, cuál se eterniza, quién pasa de los pacientes y cuál se preocupa mucho, aportándome información muy valiosa que le agradecí profundamente. El chino de enfrente bromeaba con la mujer. Me parecían muy buena pareja. Y el de mi derecha estaba callado y   con cara de malas pulgas. A este, ummm, yo diría que era ecuatoriano, no le ha hecho mucha gracia esperar tanto tiempo. Pero entonces entró en la s...